Proceso de experimentación urbana participativa que transforma los patios escolares y sus alrededores en oasis climáticos y sociales, diseñado conjuntamente con niños, familias, educadores, departamentos municipales y organizaciones locales para reforzar la resiliencia climática, la cohesión social y el bienestar infantil.

Contexto

Las ciudades de toda Europa se enfrentan a dos presiones convergentes: la intensificación de las olas de calor y el aumento de las desigualdades sociales. Los niños, especialmente en los barrios de bajos ingresos, se encuentran entre los más expuestos a los riesgos climáticos y los menos representados en la toma de decisiones. En el barrio madrileño de San Cristóbal (Villaverde), colegios como el CEIP Sagunto y el CEIP Navas de Tolosa sufren temperaturas estivales extremas, vegetación limitada, superficies impermeables y espacios públicos circundantes que a menudo refuerzan el aislamiento o la inseguridad.

Antes de LIFE PACT, los entornos escolares solían diseñarse como patios llanos y asfaltados, con poca sombra y pocas oportunidades para la diversidad de juegos o el contacto con la naturaleza. Las familias locales valoraban estos espacios, pero tenían poca influencia en su diseño. Los departamentos municipales eran conscientes del problema, pero carecían de mecanismos para coordinar los esfuerzos o integrar de manera significativa los conocimientos de la comunidad, especialmente los de los niños, en las estrategias de adaptación al clima. 

La solución LIFE PACT responde a tres necesidades interrelacionadas:

Adaptación climática en barrios vulnerables

Los estudios sobre vulnerabilidad al calor de Madrid muestran que San Cristóbal es uno de los barrios con mayor riesgo de la ciudad. Se necesitan urgentemente soluciones de ecologización, sombra y microclima basadas en el agua.

Fortalecimiento de la cohesión social y el sentido de pertenencia

El barrio tiene una rica diversidad cultural, pero la interacción entre las familias es limitada, existen barreras lingüísticas y persiste un sentimiento de estigma e inseguridad. Las escuelas ofrecen un espacio público compartido y de confianza para reconstruir los vínculos comunitarios.

Nuevos modelos de gobernanza para la transformación urbana

Las herramientas de planificación tradicionales no eran suficientes para abordar la complejidad de la adaptación climática a escala de barrio. La ciudad necesitaba un proceso capaz de integrar la ciencia, el conocimiento de la comunidad, la creatividad y la colaboración entre departamentos.

LIFE PACT en Madrid proporciona este marco que faltaba. A través de un proceso iterativo de escucha, co-creación, creación de prototipos e implementación, el proyecto descubre las experiencias vividas por los niños, prueba nuevas ideas y las alinea con las políticas municipales. Como resultado, la transformación no es solo física, sino también cultural: las escuelas se convierten en refugios climáticos, puntos de encuentro social e impulsores de la regeneración del barrio.

Operaciones

El proceso LIFE PACT funciona a través de seis etapas iterativas y transversales, combinando métodos técnicos con herramientas creativas, educativas y participativas. A lo largo del proceso, equipos multidisciplinarios (departamentos municipales, ONG, grupos de investigación) colaboran para garantizar la precisión científica, la alineación con la comunidad y soluciones de mantenimiento a largo plazo.

  1. Escucha activa: Los equipos realizan trabajo de campo, entrevistas, sesiones de observación, mediciones del microclima y mapeo narrativo con niños, profesores, familias, servicios de salud y organizaciones comunitarias.
  2. Talleres de cocreación: Artistas, educadores, filósofos, arquitectos y facilitadores imparten sesiones prácticas con niños y profesores. Estos métodos democratizan el diseño y estimulan la imaginación colectiva: «Retrato del patio» (mapeo emocional del patio de recreo); «Parejas fantásticas» (narración creativa); «Científicos por un día» (uso de sensores ambientales); «La utopía es posible» (prototipos de modelos físicos); «Jugando con el futuro» (prueba de ideas espaciales a través del teatro y el juego).
  3. Creación de prototipos: Las ideas prometedoras se convierten en prototipos de bajo coste para probar diseños espaciales, estructuras de sombra, características naturales o nuevos usos. Las iteraciones ayudan a identificar lo que funciona antes de comprometerse con la infraestructura.
  4. Diseño técnico e ingeniería: Los equipos de arquitectura (equipo.exe y Basurama) traducen las propuestas de la comunidad en planes técnicos, de acuerdo con las directrices municipales, como pavimentos permeables, plantaciones que favorecen la biodiversidad, sistemas de sombra, soluciones para la retención de agua y rutas de acceso seguras e inclusivas.
  5. Construcción: El Ayuntamiento ejecuta las obras por fases. En 2024 se completó la primera fase en el CEIP Navas de Tolosa, incorporando soluciones para mejorar la permeabilidad del suelo, nuevas plantaciones y conexiones con el parque adyacente. Está previsto que las siguientes fases finalicen en el primer trimestre de 2027.
  6. Comunicación evolutiva y evaluación: La comunicación se concibe como una herramienta de cocreación, en lugar de limitarse a una difusión unidireccional. Los eventos comunitarios —como «Este patio es un mundo»— reúnen a cientos de residentes y contribuyen a generar un sentimiento colectivo de apropiación del proyecto.

Financiación

El proyecto piloto de Madrid está financiado por: el Programa LIFE de la UE (LIFE20 CCA/BE/001710); el Ayuntamiento de Madrid, en particular la Dirección General de Energía y Cambio Climático; y el apoyo en especie de ONG, centros de investigación y socios locales. El proyecto no tiene ánimo de lucro y no genera ingresos. Su «modelo de negocio» es la creación de valor público: resiliencia climática, salud pública, bienestar infantil, fortalecimiento de la comunidad y mejora de la gobernanza urbana.

Implementación / Impacto

La implementación de LIFE PACT Madrid no se desarrolló como un proyecto urbano convencional, sino como una historia de transformación colectiva, que comenzó en las aulas y patios de dos escuelas públicas de San Cristóbal, uno de los barrios más vulnerables al clima y socialmente diversos de Madrid. En lugar de imponer un plan predefinido, el proceso comenzó con meses de escucha activa, recorriendo las calles con asociaciones locales, sentándose en las aulas con los niños, observando la dinámica de los patios y mapeando las vulnerabilidades microclimáticas con investigadores medioambientales. Esta inmersión inicial creó una comprensión compartida de los retos del barrio: calor extremo, escasa sombra, superficies impermeables, baja biodiversidad y una sensación subyacente de aislamiento espacial.

A partir de esta base, el proyecto pasó a la co-creación, transformando las escuelas en laboratorios temporales de imaginación. Los niños pintaron mapas emocionales del tamaño de canchas de baloncesto, representaron futuros patios de recreo en obras de teatro improvisadas y construyeron prototipos con materiales reciclados. Estos ejercicios creativos no fueron actividades secundarias, sino que se convirtieron en el modelo para el diseño.

Las ideas recopiladas en estas sesiones se trasladaron a la fase de diseño técnico, en la que arquitectos y equipos municipales trabajaron codo con codo para convertir las ideas de los niños en intervenciones viables. El primer hito importante se produjo en 2024 con la construcción de la fase 1 en el CEIP Navas de Tolosa: la sustitución del asfalto por suelos permeables, la creación de zonas de descanso con sombra, la integración de vegetación y, quizás lo más simbólico, la apertura del patio del colegio al parque adyacente, reconectando el colegio con su entorno natural.

«Los niños empezaron a ver la escuela como algo que podían moldear, no sólo habitar» — un profesor.

El impacto de estas intervenciones se hizo tangible de inmediato. Los profesores informaron de que los niños se sentían atraídos de forma natural por las zonas más frescas y verdes. Las familias comenzaron a quedarse en la puerta de la escuela, encontrando nuevos espacios para la interacción informal. Durante las olas de calor, las mediciones de la temperatura superficial registraron reducciones de entre 2 °C y 5 °C en las zonas recién naturalizadas.

Pero el impacto más profundo puede ser la transformación social. En julio de 2024, más de 600 vecinos se reunieron para celebrar «Este patio es un mundo», una fiesta comunitaria en el patio escolar recién transformado. El evento reunió a familias de más de veinte nacionalidades, trabajadores municipales, asociaciones locales y niños que guiaban con orgullo a los visitantes por «su» oasis. Para muchos residentes, era la primera vez que veían el espacio no solo como un patio de recreo, sino como un bien común urbano compartido.

El proyecto también ha transformado las prácticas municipales. Los métodos probados aquí han servido de base para las nuevas directrices municipales de renaturalización de patios escolares, que ahora se utilizan en toda Madrid para orientar futuros proyectos de adaptación al clima. Lo que comenzó como dos proyectos piloto en escuelas se está convirtiendo en un modelo escalable, lo que demuestra que cuando la acción climática se basa en la participación, la imaginación y el cuidado, puede transformar no solo los espacios físicos, sino también el tejido social que los sustenta.

Elementos clave

2 escuelas

participantes en el programa piloto

Más de 600

residentes participaron en eventos comunitarios

2-5°C

enfriamiento proyectado

Ecosistema & colaboración

  • Ayuntamiento de Madrid: liderazgo, financiación, equipos técnicos.
  • Universidad Politécnica de Madrid (itdUPM): organización, investigación, coordinación, evaluación.
  • Basurama: diseño participativo, talleres, conceptualización y diseño arquitectónico.
  • Equipo.exe: diseño arquitectónico.
  • Sociedad Democrática: gobernanza y participación ciudadana.
  • Dark Matter Labs: innovación de sistemas y adaptación urbana.
  • Escuelas locales (CEIP Sagunto, CEIP Navas de Tolosa): colaboración educativa.
  • Asociaciones locales (Casa San Cristóbal-Fundación Montemadrid, Ecología a Pie de Barrio, etc.): apoyo sobre el terreno.
  • Ciudades de Lovaina y Cracovia: aprendizaje internacional entre pares.

Caso de uso/ Ejemplo

Presenta un caso  de uso concreto de tu solución: un ejemplo de implementación o una operación específica en la que se haya aplicado. 

«Este patio es un mundo» – Festival Comunitario del Clima (julio de 2024) | Celebrado en el CEIP Navas de Tolosa, este evento conmemoró la primera fase de la transformación y reunió a más de 600 vecinos, profesores, familias y artistas.

Los niños guiaron a los visitantes por los espacios que habían diseñado conjuntamente, mientras que los talleres, conciertos y sesiones de cuentacuentos convirtieron el patio del colegio en un «teatro climático-social». El evento demostró que un patio escolar renaturalizado no es solo una infraestructura de refrigeración, sino también un catalizador social que fortalece los lazos y reimagina la identidad del barrio.

Más información

¿Hay posibilidades de colaboración en el futuro?

El proyecto piloto LIFE PACT Madrid ha creado un modelo sólido, transferible y escalable para la transformación de los patios escolares que ya está generando oportunidades de colaboración a múltiples niveles: local, nacional e internacional. Uno de los avances más significativos es la colaboración establecida con la Escuela Municipal de Formación Continua del Ayuntamiento de Madrid, donde el equipo del proyecto está trabajando activamente para garantizar que los conocimientos, métodos y lecciones desarrollados a través de LIFE PACT puedan ser adoptados por otras unidades municipales y distritos. A través de esta colaboración, el equipo imparte sesiones de formación estructuradas para técnicos municipales, oficinas de distrito, departamentos de medio ambiente, equipos de planificación urbana y servicios educativos, ayudando a los profesionales a comprender cómo se pueden integrar en sus propios proyectos las soluciones basadas en la naturaleza, los métodos participativos y el diseño centrado en los niños. Estas sesiones se centran no solo en los aspectos técnicos, sino también en las innovaciones en materia de gobernanza: cómo coordinarse entre departamentos, cómo involucrar a las comunidades de manera significativa y cómo generar confianza a largo plazo en los barrios vulnerables. Al dotar a los profesionales de las herramientas y la mentalidad necesarias para la experimentación, la colaboración está reforzando la capacidad de la ciudad para aplicar intervenciones de adaptación al clima de forma más sistemática e inclusiva.

Más allá de la estructura municipal, el equipo de LIFE PACT recibe cada vez más invitaciones para impartir charlas externas, talleres y sesiones de aprendizaje a una amplia gama de actores: gobiernos municipales de España y Europa. Estos intercambios permiten a otras ciudades comprender no sólo los resultados del proyecto piloto, sino también el proceso que hay detrás, desde la escucha de la comunidad y el co-diseño creativo hasta la creación de prototipos y la implementación por fases. El énfasis del proyecto en los niños como co-creadores tiene una gran resonancia en las redes educativas, los grupos de defensa de la infancia y los municipios que buscan conectar la acción climática con la cohesión social y el bienestar.

Un instrumento clave para la colaboración y la replicación es la recién elaborada «Guía para patios escolares más naturales: Manual de intervenciones con criterios climáticos», elaborada en estrecha colaboración con el Ayuntamiento de Madrid. Este manual consolida los principios técnicos, ecológicos y sociales de diseño que surgieron durante el proyecto y los traduce en directrices prácticas para arquitectos, urbanistas, escuelas, ONG y gobiernos locales. En él se esbozan estrategias para renaturalizar los patios escolares, mejorar el confort térmico, aumentar el juego inclusivo y potenciar la multifuncionalidad de los espacios educativos al aire libre. La guía también integra temas transversales como la accesibilidad, la biodiversidad, la gobernanza participativa y los derechos de los niños. Como estrategia municipal, garantiza que el enfoque desarrollado en San Cristóbal pueda aplicarse a otros distritos de Madrid y más allá.

 


¡De la idea a la acción!

Identifica un espacio que se enfrente a retos climáticos o sociales y explora cómo las soluciones basadas en la naturaleza y la participación de la comunidad podrían contribuir a transformarlo.

¿Quién utiliza este espacio, qué dificultades experimenta y cómo se puede involucrar de manera significativa a estas personas en su transformación?

Empieza con un lugar y una intervención sencilla —por ejemplo, crear sombra, incorporar vegetación o favorecer un uso más inclusivo del espacio— y pruébala con las personas que lo utilizan.

Reúne a las personas que utilizan el espacio, organizaciones locales, autoridades públicas y personas con experiencia técnica o en diseño.